Día 0: Los preparativos

El comienzo
Esta es la historia de un viaje que comenzó como una aventura en solitario y terminó como un canto al compañerismo y a la camaradería, en uno de los pocos espacios no contaminados por el egocentrismo competitivo en el que vivimos a diario. Porque el camino no solo es un espacio físico. Es, ante todo, un estado emocional que va calando en cada uno de los peregrinos, hasta ser capaz de aflorar los mejores sentimientos y querer compartirlos con los demás. Pero esto ya lo iréis viendo mientras andamos este sendero.
De cuando empecé a pensar en el Camino no tengo una certeza clara. Hace ya tres años que, más o menos, asomó esa posibilidad, aún de forma muy somera, como opción para disfrutar de unas vacaciones en solitario. Al final no me vi preparado y decidí ir a Girona, a tumbarme al sol como manera de pasar ese caluroso mes de junio.
La suma de varios factores se unió esta vez para que tomará esta determinación: por una parte en el trabajo se había añadido una semana más de vacaciones a las ya habituales cuatro. La gran distancia entre la Semana Santa y las vacaciones de verano en este 2008, hacían más atractiva la posibilidad de unirla al puente de mayo. 10 días seguidos parecían tiempo más que suficiente para una escapada interesante.
Por otra parte, el benigno invierno permitió que siguiera rodando con la bici durante todo el año, e incluso incrementé la carga de entrenamientos al comprar la Orbea de carretera, sobre todo con el fin de probar en alguna ciclo turista fácil como la Bilbao-Bilbao. El estado físico es importantísimo para realizar un viaje como este y particularmente a mi me sirvió para reforzar mi autoestima de cara a un reto con resultado, a priori, tan incierto. De hecho tan solo en tres ocasiones había superado los 100 km diarios que en principio programé como distancia media a recorrer durante cada jornada del Camino.
Y por ultimo lo más importante: el empuje de Bego, y mucha gente más que me animó en todo momento y que me ayudó a superar todos esos momentos de duda que me invadían incluso en el mismo momento de la salida. Así que me decidí y me tiré a la piscina.
El equipo
La verdad es que casi todo el equipo, todo lo importante al menos, me lo fueron prestando. Mi mountain bike está un poco destrozada, así que Paco me dejó su bici (eskerrik asko Pak!!), una MMR Magic, con una ikurriña en el tubo, que se comportó de una manera inmejorable y con la que tuve muy buen feeling desde el principio. También gracias a Paco pude conseguir las alforjas, que eran de lo mejor, así como otros elementos como el saco. Total que iba de prestado y por el morro. Creo que solo la ropa era mía.
No pude entrenar con todo el equipo junto porque hasta ultima hora no conseguí reunirlo, así que en Puente la Reina, punto de salida del viaje, sería el primer sitio donde poder calibrar la manera real de comportarse de la bici.
Había leído en chats de internet sobre el equipo que suele llevar la gente a estos viajes, y traté de imitar a los que tienen experiencia. Quizás pequé de precavido llevando demasiadas cosas, pero el ser novato es lo que tiene. Equipaje:
  • Ropa ciclista: 2 culotes, 2 maillots, 2 camisetas interiores, 2 pares de calcetines, 2 de guantes, chamarra, ropa de agua y gorrilla.
  • Ropa de calle: chandal, camiseta interior, chanclas y gorra.
  • Zapatillas: 2 pares.
  • Neceser: Champú, cepillo y pasta de dientes, papel de wc, Ibuprofeno, Almax, Compeed, crema multiusos. Jabón tximbo y pinzas. Toalla.
  • Herramientas: cámara, kit pinchazos, troncha cadenas, multillaves, bomba de aire.
  • Ocio y mapas: libro Memorias de Adriano, mp4, móvil, libreta, boli y porta mapas.
  • Comida: Isostar, barritas energéticas, bocata.
  • Dormir: saco de verano y esterilla.
  • Dinero, tarjetas y documentación.

La planificación
Como siempre internet resulta una herramienta muy útil si sabes lo que quieres buscar, y si sabes como acceder a esa información. Precisamente en la red aprendí de las experiencias de la gente para darme cuenta de lo que necesitaba. La verdad es que tampoco planifique mucho el viaje, dejando el máximo espacio posible a la aventura. La información que llevé se puede resumir en un Detalle Kilométrico de la asociación de Amigos del Camino (que me sirvió de gran ayuda), unos relieves de las etapas (que resultaron no tan reales a veces), y algunos mapas más. Lo demás lo marcaría el Camino: donde comer, descansar o dormir.
Mi primera idea fue salir el mismo día 1 de Roncesvalles/Oreaga, pero al adelantar el partido del fin de semana al jueves, decidí quedarme y salir el viernes día dos. Como no estaba seguro de si me daría tiempo y era de más difícil acceso, preferí adelantar una etapa y salir de Puente la Reina/Garés, lugar al que se puede acceder por autopista en poco más de un par de horas desde Bilbao. Ya conozco esa primera jornada que quedó colgada y ya tendré tiempo en el futuro de recuperarla. Además, y como veréis después, la decisión supondrá el primer gran acierto del viaje, pero esa es otra historia...